lunes, 28 de marzo de 2016

Garantizar el financiamiento de la Universidad es mayor justicia social.

-Colectivo Perspectivas para el Desarrollo. (*)

En el último mes el diario La Nación dedicó al menos tres notas de opinión que intentan persuadir al lector acerca del cuestionamiento de la gratuidad de la universidad. En el marco de los nuevos lineamientos políticos ideológicos del gobierno,  que lleva más de  cien días de gestión, no es casual que se intente al menos poner en debate la pertinencia de la existencia de Universidades financiadas por el Estado con el argumento economicista de la “baja rentabilidad” o “impertinencia”  de estas instituciones.

Es necesario mencionar que los aranceles o bonos  en la Universidad argentina han perdido vigencia a partir de la ley de gratuidad universitaria desde el año 1949, ordenando al Estado Nacional a retomar las responsabilidades de financiamiento. 

Si bien la matrícula universitaria duplicó el número de alumnos a partir de esta iniciativa, estos cambios no se dieron en el vacío. Las universidades creadas en este contexto y la masificación posterior, respondieron a la necesidad de formar profesionales que ajusten sus motivaciones personales a los requerimientos del momento histórico. La Universidad Tecnológica (UTN)es un claro ejemplo de la función hasta el momento vacante  que cumple una universidad en el contexto de las demandas que el modelo de desarrollo económico presenta  con claros intencionalidades de romper la dependencia con los países centrales y crear su incipiente industria.



Estos procesos de ampliación educativa  se empalmaron  con la mejora de la distribución de los bienes económicos en el marco de un modelo de desarrollo con tendencias al pleno empleo.
Hacia inicios del siglo XXI estas iniciativas de articulación del modelo de desarrollo con las universidades y el  modelo científico tecnológico fueron un intento valioso que dejo un escenario para avanzar en la búsqueda de la incorporación de la innovación al sector productivo.
Este proceso se articulo junto a una demanda de los sectores populares por apropiarse de los bienes educativos y culturales que históricamente fueron un privilegio de clase.
Hoy resulta necesario hacer frente a la necesidad de encontrar nichos competitivos desde donde aprovechar las capacidades instaladas, los profesionales formados. Garantizar el financiamiento de la universidad y que esta siga siendo publica responde al derecho adquirido a la educación  superior como derecho humano (Unesco 2008) y no como un servicio transable en el mercado,  poner en cuestión este derecho significa que el mundo de la academia estará habilitado para los sectores acomodados que ejercerán su poder a través del velo del conocimiento y el saber. Sin embargo es necesario aclarar que  los estados centrales siguen destinando altos porcentajes de PBI a la Educación Superior mientras envían mensajes a los países del resto del mundo del alto desempleo de los graduados universitarios  bajo la premisa: “Varios expertos consideran que el titulo es irrelevante al momento de conseguir empleo”  uno de los temas del Global Education & Skills Forum (GESF) [1] .


Si bien es cierto que los niveles de deserción en la educación superior son altos, la resolución no se encuentra en arancelar las universidades para que estas sean más eficientes,  sino  en generar las condiciones de una mejoría en la calidad integral de vida de las personas  (en términos de Dubet la búsqueda de igualdad de posiciones) para que el origen social no sea un impedimento en la búsqueda de la titulación.

Diversas investigaciones han demostrado que son los quínteles más bajos los que abandonan o son expulsados de estas instituciones (incompatibilidad con horarios laborales, costos de los materiales, etc) estos datos invitan a las universidades tradicionales  a mejorar sus estrategias organizativas y la vez resulta necesario  aceitar las relaciones con el territorio en el que se emplazan a modo de que por fin la universidad pueda cumplir la función social que le es encomendada: servir al entendimiento y resolución de problemas de la sociedad en la que vivimos.


(*)http://www.cperspectivas.com.ar/



[1] http://www.lanacion.com.ar/1880841-educacion-vale-la-pena-estudiar-una-carrera-en-la-universidad